Durante siglos, el camino de Santiago de Compostela atrae a numerosas personas que comparten unas mismas inquietudes espirituales. Todavía a día de hoy, hombres y mujeres de todas las nacionalidades reviven las mismas alegrías y angustias que sus ancestros retrazando sus pasos.

De Toulouse a Saint-Bertrand-de-Comminges

Existen cuatro grandes caminos que atraviesan Francia, y una multitud de variantes, nacidas de la curiosidad y de las necesidades espirituales y materiales de los peregrinos que han visto la luz a lo largo de los siglos. Así es como surgió el camino del Piamonte, variante del camino de Arles.
La Vía Garona es también una variante que lleva de Toulouse a Saint-Bertrand-de-Comminges, en la prolongación del camino de Conques-Toulouse. Proveídos de su bastón o bordón (palo con un pomo en el extremo, uno de los símbolos del peregrinaje), lo peregrinos van alcanzando los hitos de las distintas etapas: iglesias, monasterios y catedrales, hasta juntarse todos en la ciudad del Apóstol.

Toulouse, en el cruce de los caminos

Toulouse se inscribe en la historia del peregrinaje como uno de los lugares que han reunido a un mayor número de peregrinos. Su rico patrimonio se compone de monumentos religiosos de excepción –la basílica Saint-Sernin, joya del arte románico y su cripta que atesora un gran número de reliquias de santos, el conjunto conventual gótico de los jacobinos, la catedral de Saint-Étienne, desconcertante por su arquitectura…– y de edificaciones notables como los hoteles particulares (mansiones) del siglo XVI –Assezat, Jean de Bernuy…– que marcan el apogeo de la actividad ligada al comercio del pastel. Los peregrinos no renuncian al placer de recorrer los callejones de la Ciudad Rosa, con su característica atmósfera y color.

Paradas obligadas

Situada a menos de 20 kms, la comuna de Pibrac es un cruce de caminos entre dos itinerarios, uno en dirección a Auch, y el otro, bordeando la Garona, hacia Saint-Bertrand-de-Comminges. Hasta aquí llegan los peregrinos a rendir homenaje a “Germaine Cousin”, una pastora convertida después de su canonización en “Sainte-Germaine”. Su casa, datada en el siglo XVII así como el “Vieux Logis”, casa  con entramados del siglo XV, dejan huella, al igual que el campanario de la iglesia del siglo XVI y la basílica neobizantina.

Más hacia el sur de Toulouse, después de Muret, se hace obligado un alto en el camino de los peregrinos en la bella ciudad amurallada de Rieux-Volvestre, rodeada por un meandro del río Arize.
Su patrimonio religioso –con la antigua catedral fortificada de Sainte-Marie de los siglos XIV a XVII,  el santuario Notre-Dame de Bonne Garde y la capilla rural de Morère- así como su belleza medieval deleitarán a los visitantes que recorren las calles de l’Éveché (Obispado), del Moulin (Molino), du Sac (Saco), la plaza Monseigneur de Lastic hasta el Ayuntamiento, antiguo seminario del siglo XVI, así como delante de la Tourasse, del siglo XIII, que fue una prisión y la sede del consejo eclesiástico en el siglo XV.

Hasta el final del siglo XVIII, la magnífica comuna de Montesquieu-Volvestre, edificada por Raymond VII, conde de Toulouse, se ha mantenido como un lugar de paso importante en el Camino de Santiago. Los peregrinos que querían llegar a Palaminy para franquear la Garona debían dejar constancia de su fe en Notre Dame du Bout du Pont, donde recibían un certificado de paso. La población cuenta con numerosos testimonios de este fervor en la iglesia de Saint-Victor –la reliquia-busto de Saint-Jacques, la vidriera representando a Henri IV dando gracias a Notre Dame du Bout du Pont- incluso en la puerta de la Maison des Œuvres (13 rue des Olieres) cuya aldaba tiene forma de concha, en la plaza del Ayuntamiento, con la fachada del antiguo hospicio de Saint-Jacques (actualmente una escuela de primaria).

Al final, la ruta conduce todavía más al sur, al encuentro de la tumba de Saint-Bertrand-de-Comminges donde el peregrino alcanzaba el Camino del Piemonte pirenaico. Ante él, un pico exento de inclemencias para pasar a España, o contentarse con quedarse en Sainte-Christine y Somport (o Roncesvalles). La abadía de Escaladieu, y las diversas comunidades religiosas del Piamonte ofrecían una acogida espiritual y material nada desdeñable.

INSÓLITO

La basílica de cúpula neobizantina de Pibrac fue construida en la segunda mitad del siglo XIX, y terminada en una mezcla de estilos para el centenario de la canonización de Sainte-Germaine en 1967.

Destaca el patrimonio galo-romano de gran belleza visible en Saint-Bertrand-de-Comminges: hace 2.000 años, el sitio de la ciudad romana de Lugdunum se había fijado aquí, en una encrucijada de caminos donde se encontraba un mercado importante. Vestigios de termas públicas, de un mercado, de un teatro, de un anfiteatro y de un campo militar permanecen todavía hoy a la vista sumamente bien conservados.

El camino estrellado que has visto en el cielo significa que irás a Galicia a la cabeza de un gran ejército, y que después de tí todos los pueblos irán allá en peregrinación hasta el final de los siglos.

Santiago apareciéndose a Carlomagno en la canción de la gesta llamada la Pseudo-Turpin
La iglesia Saint-Pierre-des-Cuisines, construida sobre una antigua necrópolis galo-romana, es el conjunto monumental más antiguo del patrimonio tolosano.
La catedral de Saint-Bertrand-de-Comminges, la capilla Saint-Julien du Plan, la basílica paleocristiana y la basílica de Saint-Just-de-Valcabrère han sido declaradas por la UNESCO  Patrimonio mundial de la Humanidad bajo el título de los Caminos de Santiago de Compostela.