Las ruinas de la antigua ciudad romana de Lugdunum, la presencia del pueblo medieval y de su imponente catedral atestiguan la importancia de Saint Bertrand-de-Comminges desde la noche de los tiempos…

La ciudad antigua y la villa baja

Llevado a los bucles espacio-temporales de un viaje al pasado, ¡el viajero no puede quedarse indiferente en su visita a Saint-Bertrand-de-Comminges! La ciudad, conocida con el nombre de Lugdunum Convenae en la antigüedad, no fue otra que la capital de la ciudad de Convènes, el Comminges moderno. Encontramos aquí los vestigios de un templo, de un foro, de un teatro, de termas y de un mercado y de la plaza porticada que testimonian la efervescencia de una ciudad importante, poblada por entre 5.000 y 10.000 almas durante la primera mitad del siglo II d.C. En el emplazamiento de esta antigua ciudad, se instaló la ville basse (villa baja) y con ella la basílica de Saint-Just-de-Valcabrère (siglo XII), de sobria elegancia, que constituye uno de los más bellos testimonios del arte románico pirenaico. Sus numerosas piedras reutilizadas de la antigua ciudad, que sirvieron para su construcción, añade más singularidad a estos lugares.

La ciudad medieval

Como los fieles de la Edad Media, ¡los visitantes de nuestra época no pueden olvidarla! La catedral de Sainte-Marie de Saint-Bertrand–de-Comminges impone su pesada estatura allá arriba, sobre el promontorio donde se construyó el burgo medieval. La arquitectura romano-gótica del edificio religioso, los vitrales del Renacimiento, el coro con sillería esculpida y los órganos del siglo XVI, el claustro románico, todo contribuye a esta inmersión en los tiempos pasados. Las casas con entramados, de los siglos XV y XVI, perfectamente conservadas, testimonian también la grandeza de la ciudad episcopal. A merced del paseo, hay que ver igualmente la puerta Majou (siglos XII-XVII), la casa La Loy (siglo XVII) y la casa Bridault (s. XV).

INSÓLITO

Creado en 1975, el Festival de Comminges es el primer festival de música clásica de notoriedad internacional en Midi-Pyrénées. La manifestación programa una veintena de conciertos en los lugares más prestigiosos de los Pirineos Centrales. Cada año, las obras se encargan a grandes compositores, así como a jóvenes talentos. En julio y agosto.

Tel.: +33-561 883 200 y festival-du-comminges.com

La sabotière (madreñera) de Saint-Bertrand, Isabelle Segonzac, aprendió el oficio cuando se casó con el hijo del madreñero. Su suegro le transmitió el saber hacer conservado por la familia Estrade desde 1880. Los zuecos fabricados a medida y a mano han rejuvenecido gracias a su toque femenino que se nota en los colores, la materia y las formas (botines, sandalias…).
Tel. : +33-561 790 522 y sabotsdisa.com

 

Les Olivétains (los Olivetanos)

El antiguo convento de Saint-Bertrand-de-Comminges se ha convertido en polo turístico y cultural local. El espacio de Los Olivetanos ofrece informaciones turísticas, un servicio de visitas guiadas, una librería cultural especializada y acoge exposiciones durante la temporada de verano.

Tel.: +33-561 954 444 y haute-garonne

El 30 de noviembre de 1793, los revolucionarios tomaron la platería que se encontraba en la catedral. Las reliquias de San Bertrand fueron escondidas y no fueron devueltas hasta después de la Revolución. Por otra parte, la catedral formó parte de los primeros monumentos inscritos en la lista de Monumentos Históricos de 1840. Después fue clasificado el claustro, en 1889.
Con la catedral, la basílica de Saint-Just-de-Valcabrère está inscrita en el Patrimonio Mundial de la Unesco en el título de los Caminos de Santiago de Compostela y el pueblo también está en proceso de clasificación en la lista de los Grandes Parajes de Francia.
El equipo pastoral de Saint-Bertrand-de-Comminges/Valcabrère, compuesto por un sacerdote y varios laicos, mantiene viva la tradición del peregrinaje y ofrecen una acogida que aúna cultura y espiritualidad. Cada domingo y días festivos, a las 11h, se celebra una misa solemne, que sirve de sustento de los grandes órganos. Igualmente, una acogida pastoral tiene lugar durante los meses de verano, por la tarde, cerca de la tumba de San Bertrand.
cathedrale-saint-bertrand.org

Esta villa agradable, sacada de sus ruinas por su obispo, se convirtió en peregrinaje famoso, glorificado por numerosos milagros. Los montañeros franceses y españoles confluyen en la villa y en el barrio inferior, hasta ese punto en el que los campos y los huertos eran un hervidero de estos rústicos admiradores. Estos recuerdos aún están vivos: la bella catedral, las glorias del monje de Capadour y los honores rendidos a sus reliquias le recuerdan al pueblo los esplendores de la Edad Media. Los anticuarios sólo remontan más alto y se acuerdan de los romanos.

Extraído de un artículo aparecido en Le Magasin pittoresque (1852)